El viajero que se acerque a nuestra ciudad, en Semana Santa, debe saber que se encontrará con una amplia riqueza artística de sus grupos escultóricos procesionales, con el fervor de las diez cofradías, hermandades y feligresías, así como con la belleza monumental de las escarpadas calles y los rincones, de la ciudad histórica, por donde transitan los vía crucis y procesiones.
El pregón y los actos culturales que se organizan en los días previos al Viernes de
Dolores: conciertos, conferencias, representaciones, exposiciones, ...y los cultos litúrgicos de las cofradías van creando un sentimiento con el que los segovianos logran conservar una tradición de la que se sienten orgullosos. Diez días llenos de piedad popular y recogimiento donde se representa y ora en los diferentes vía crucis organizados por cofrades y hermanos allí donde residen, en su entorno más cercano, en los barrios.
El Viernes de Dolores la Cofradía de la Piedad escenifica y ora con toda la parroquia de San José el vía crucis, en un acto singular y sincero en la Semana Santa segoviana.
La Procesión de las Palmas, en la mañana del Domingo de Ramos sirve de comienzo a las manifestaciones de piedad popular, con el protagonismo bullicioso de los niños acompañando el Paso Jesús entrando en Jerusalén, de José María García Moro (1964).
La Hermandad de Ntra. Sra. la Soledad Dolorosa, en la noche del Martes Santo reza y se conmueve en la Procesión de los Cinco Misterios, con el Santo Cristo de la Esperanza, de f d e s del siglo XVII y obra anónima, desde el Monasterio de San Antonio el Real hacia la Catedral.
Merece destacar el vía crucis, organizado por la Junta de Cofradías, que se celebra el Miércoles Santo por la huerta de los Padres Carmelitas, en el arrabal de San Marcos, la bella silueta de la ciudad amurallada sirve de fondo a las serpenteantes filas de luminarias que acompañan al Cristo de la Buena Muerte, del siglo XVII y anónimo, por los mismos senderos que guardan la memoria de San Juan de la Cruz.
Al día siguiente, Jueves Santo, se celebran otros tantos vía crucis como el de la Cofradía de la Santa y Venerable Esclavitud y Santo Entierro con la sobrecogedora imagen articulada del Cristo de los Gascones y la Virgen Dolorosa, que recorre el barrio del Salvador a los pies del Acueducto.
El populoso arrabal de San Lorenzo acompaña el Paso de La Oración en el Huerto en Procesión Penitencial, merece la pena contemplar el transito por la plaza del barrio coronada por la torre mudéjar de su iglesia.
Las calles del casco histórico reciben el vía crucis de la feligresía de San Andrés con la imagen del Santo Cristo de la Paciencia, siglo XVII.
Pero el recorrido de !a Cofradía de Exalumnos Maristas (A.D.E.MAR.) impresiona, desde la colina de La Piedad hacen su entrada en la ciudad amurallada con Jesús con la Cruz a cuestas y la Virgen de las Angustias por el Arco del Socorro hasta llegar a la Catedral por las empinadas calles cercanas al Alcázar.
En la tarde-noche del Jueves Santo otras tantas cofradías sacan en procesión a sus cristos y vírgenes, de los diferentes templos hacia la Catedral para realizar Estación de
Penitencia.
La mañana del Viernes Santo es tiempo de visitar el Monumento y acercarse a la Cuesta de los Hoyos, antiguo cementerio judío, para admirar la serena imagen del Santo
Cristo de San Marcos.
En las primeras horas del crepúsculo de Viernes Santo da comienzo la Procesión
General, La Procesión de los Pasos, que así se la conoce en Segovia, en ella desfilan todas las cofradías, hermandades y feligresías partiendo de la Catedral en un orden inalterable y cronológico: La Oración en el Huerto, de José Rius (1907); La
Flagelación, de José Quixal(1907); Jesús con la Cruz a cuestas, de José Quixal(1907); Virgen de las Angustias, de la escuela de Juan de Juni (s. XVI); Santo Cristo de la Cruz, anónimo (s. XVII); Santo Cristo de San Marcos, escuela castellana (s. XVII), Santo Cristo en su última palabra y La Soledad al pie de la Cruz, del segoviano Aniceto Marinas (1947 y 1930 respectivamente); La Magdalena al pie de la Cruz, de Sebastián de Sanabra (1907); La Piedad, de José Quixal (1907), Santo Cristo de los Gascones, anónimo (s. XII); Cristo Yacente, camino del Sepulcro, de Gregorio Femández (1615); y la Soledad Dolorosa, anónima (s. XVII), para descender por la calle de San Juan al gran pórtico que representa el Acueducto, desde donde se recogen a las respectivas parroquias.
Pero esa misma noche de Viernes Santo desde el arrabal de Zamarramala parte La
Procesión del Santo Entierro con las imágenes de Cristo crucificado, Virgen Dolorosa y el Cristo Yacente, hacia la iglesia de la Vera Cruz donde los Caballeros de la Orden de Malta reciben el cortejo.
Todo el dolor, todo el sentimiento, todo el silencio, todo el redoblar de tambores se convierte en repicar de campanas en la mañana del Domingo de Resurrección, asistiremos a la Procesión que la Junta de Cofradías organiza y acompaña al Santo
Sepulcro Vacío y Jesús Resucitado, anónimos (s. XVI), por el recinto amurallado.
La autenticidad, el deseo de sacar el Templo a la calle, sentir la mirada de los cristos y las vírgenes, estremecerse con las músicas, experimentar sensaciones desde el gentío, rezar desde la multitud así como la belleza de la imaginería y el escenario de una ciudad Patrimonio de la Humanidad hicieron que en 1999 la Semana Santa de Segovia se declarara de Interés Turístico Regional por la Junta de Castilla y León.
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