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Pasión por Segovia, pasión Cofrade.

 

Saluda del Presidente

 

Cara, Cruz... y Luz


Cuando sale a la calle el Programa Oficial de la Semana Santa de Segovia 2012, no pocos segovianos ya están al tanto de su proximidad, pues los ensayos de las diversas bandas de cornetas y tambores de cofradías y hermandades llevan semanas resonando por rincones de la ciudad.
Los costaleros de San Andrés templan sus músculos y sincronizan sus pasos, mientras otras cuadrillas se preparan para estrenarse este año con los crucificados de sus cofradías.
Esta preparación da paso al Prólogo -con que debe contar toda buena obra-, que incluye conferencias, exposiciones, conciertos y representaciones teatrales junto con el Pregón: primer acto oficial que abre el Pro -
grama, obertura camino del primer acto: el Domingo de Ramos.
La procesión con “La Borriquilla” -felizmente integrada en la liturgia del día- es cortejo de júbilo, alegría de rostros infantiles, batir de ramos y palmas para recibir y acompañar al prometido, deseado y tan esperado
Mesías… es la cara amable de la Semana Santa.
Pero apenas cuatro días después -qué voluble e inconstante es el alma humana- asistimos a la traición de un discípulo, a la negación de uno de sus favoritos, al clamor del “pueblo soberano” perfectamente condu-cido contra aquel al que muchos no conocían y de quien sólo habían oído lo que otros, quizás interesadamente, les habían contado.
Las celebraciones litúrgicas en los templos dan paso a los actos de religiosidad popular en la calle donde discurren pasos que retratan -como fotos fijas ante los ojos de los fieles- el sufrimiento en la soledad de la noche, el ensañamiento de sayones con un hombre indefenso, la serenidad sublime camino del Calvario, el suplicio de la Cruz, la Quinta Angustia de la Madre, la obra de misericordia de enterrar a los muertos o la inabarcable soledad de María de Nazaret…
La cruz del dolor, el dolor de la Cruz -tanto da-, es la otra cara de la moneda que representa el Misterio de la Redención. Dos caras inseparables, dos aspectos unidos y cotidianos del alma humana -amor, odio- que
dan pié al Padre para escribir recto con renglones torcidos: el perdón proclamado por el Hijo desde lo alto del ignominioso patíbulo.
Pero el cristiano, el hombre de fe, encuentra en esa moneda de las dos caras -alegría y dolor- un valor que da el Padre a todo hombre. El brillo que la luz produce siempre en una moneda de oro, por igual en sus
dos caras, es la luz de la salvación que Dios ofrece al hombre redimido por el sacrificio del Hombre-Diós. La mañana del Domingo de Pascua asistimos al gozoso encuentro de Cristo Resucitado con su Madre y, tras de ella, todo aquel que quiera dejarse arrastrar por esa alegría.
Este es el guión. Guión eterno, inmutable y universal… Guión que se repite cada día, cada amanecer, en todo hombre que quiera participar de él… Guión que se repite, de manera especial, en estos días santos con el
decorado de Segovia, Ciudad Patrimonio de la Humanidad, con la participación de los actores principales -imágenes procesionales y, a la vez, maravillosas obras de arte de todos los tiempos-, y la concurrencia del pueblo segoviano como figurantes en esa única sesión, en esa representación única que cada año nos brinda nuestra Semana Santa.
La entrada es libre y el aforo ilimitado. Sólo pedimos respeto, pero… si le despertamos emociones…, si nos acompaña con su devoción…, sea bienvenido y siéntase uno de nosotros: está usted en su casa.


Alberto Herreras Díez
PRESIDENTE DE LA JUNTA DE COFRADÍAS, HERMANDADES
Y FELIGRESÍAS DE LA SEMANA SANTA DE SEGOVIA

 

 

 

 

 

 

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