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Mar

La dulzaina en la Pasión de Segovia

  • Las bandas de Ademar, San Andrés, San José y San Millán ofrecen un concierto de marchas de Semana Santa con la dulzaina como protagonista y en homenaje a José Luis Huertas, fallecido recientemente.

Pocos sonidos están tan arraigados al sentimiento castellano como el de la dulzaina, sin embargo, pocas ciudades se atrevieron a contar con ese sonido como único acompañamiento o integrado con el viento metal como sucede en Segovia.

La dulzaina, un instrumento muy típico de nuestras tierras ha sido utilizado para protagonizar el acompañamiento musical en multitud de actos y celebraciones de todo tipo: fiestas populares, bailes, romerías, procesiones… Especialmente en los pueblos, la dulzaina tiene un papel protagonista en todas las procesiones. Son muchas las composiciones musicales para dulzaina que nos han llegado a nuestros días en forma de marchas procesionales procedentes del folclore popular. Sin embargo, en Segovia capital, la dulzaina no adquiere protagonismo en la Semana Santa hasta los inicios de los años 80, especialmente gracias a la figura de Fernando Ortiz de Frutos, quien por aquellos años era componente de la banda de la cofradía de exalumnos Maristas (ADEMAR), quienes serán nuestros primeros intérpretes en esta tarde.

Después de la crisis de la Semana Santa de los años setenta, en el año 1979 en la Cofradía de ADEMAR se empezó a impulsar la creación de una banda de tambores con varios personajes ilustres segovianos como José Luis Gilsanz, Francisco García, Aurelio Martín y Rafael Cantalejo. A ellos se uniría pronto Fernando Ortiz, quien convenció a toda la banda para incluir la dulzaina en la incipiente formación. De esa forma, en 1981 compuso Getsemaní, la que posiblemente sea la marcha más característica de la Semana Santa de Segovia. La marcha se estrenaría en 1982 y desde entonces podemos decir que la dulzaina ha tenido un papel protagonista en nuestra Semana Santa. Dentro de la banda de ADEMAR, el repertorio de marchas procesionales siguió creciendo gracias a las composiciones propias para la banda como “Altos de la Piedad” obra de Llanos Monreal, así como otras composiciones de miembros de la banda como Tonet o Teresa Cantalejo, así como marchas del folclore popular recogidas por el dulzainero Luis Barreno.

En la tarde de hoy, interpretan marchas propias de la banda, como homenaje a José Luis Huertas, una persona muy importante tanto para la cofradía de ADEMAR como para la Semana Santa de Segovia que tristemente falleció hace diez días.

  • Dador de bienes, de Marina Alba
  • Camino sin Cruz, de José Félix Aranguren (Suko)
  • Segunda estación, de Teresa Cantalejo
  • Getsemaní, de Fernando Ortiz

Casi al mismo tiempo que en el colegio Maristas empezaba a sonar Getsemaní, en el vecino barrio de San Millán también comenzaba a sonar la dulzaina. Tras la desaparición de la banda de la Cruz Roja, la Cofradía de la Soledad al Pie de la Cruz y el Santo Cristo en su última Palabra se quedaba sin acompañamiento musical. Corrían los años 1982-1983 y para solventar esta situación, la Cofradía recurrió a la dulzaina para acompañar musicalmente a sus titulares hasta el año 1989 en que se formaría la banda de cornetas y tambores titular. Entre los dulzaineros escogidos para tal labor cabe destacar a los Silverios, de los que hablaremos más adelante en este concierto, o a los Pakos. Durante tres años, Francisco García Blanco interpretó marchas procesionales del folclore popular con su dulzaina, acompañado por su hijo Francisco García Contreras al tamboril.

En el año 2019, 30 años después, la Cofradía de la Soledad al Pie de la Cruz y el Santo Cristo en su Última Palabra recuperan la dulzaina para introducirla dentro de su banda de cornetas y tambores. En esta ocasión, es Francisco García Contreras quien, esta vez con la dulzaina, recupera las marchas tradicionales aprendidas de su padre y del folclore popular. Esta tarde nos interpretará dos piezas, acompañado por Fran al tamboril.

En 1991 se funda la Cofradía de Nuestra Señora de la Piedad en el barrio de San José Obrero. En el año 1994, se crea la banda de cornetas y tambores La Piedad, acompañando musicalmente a la cofradía desde ese mismo año. Uno de los componentes de la banda es uno de los más insignes dulzaineros de la provincia, Jesús Costa, quien en el año 1996/97 incorpora la dulzaina a la banda, interpretando La Saeta, famosa obra basada en el poema de Antonio Machado que musicalizó Joan Manuel Serrat. Esta interpretación de La Saeta a los pies del Acueducto o al finalizar el Via Crucis escenificado de la Pasión en la Iglesia de San José Obrero también se ha convertido en uno de los momentos más destacados de la Semana Santa de Segovia con la dulzaina como protagonista.

En esta tarde, Jesús Costa interpreta las siguientes piezas:

  • Composición propia.
  • Una estrella se apagó (Dani del Aller).
  • La Saeta de Antonio Machado.

Para finalizar este recorrido por la dulzaina en la Semana Santa segoviana volvemos a hacer mención a los Silverios. En el año 1979, la Feligresía de San Andrés acompaña por primera vez en procesión al Cristo Yacente de Gregorio Fernández. El acompañamiento musical para la ocasión los proporcionan los hijos de Mariano San Romualdo con el redoble de sus tambores. Desde ese momento, los Silverios y la Feligresía de San Andrés han recorrido juntos toda su historia, participando ahora los nietos de Mariano San Romualdo. Durante todo este tiempo se ha mantenido la tradición de acompañar al Cristo Yacente solamente con el sonido de los tambores destemplados.

En 2007 la Banda El Cirineo de la Feligresía de San Andrés incorpora instrumentos de viento para acompañar al Cristo de la Paciencia portado en andas. A esa instrumentación de viento se incorpora la dulzaina en el año 2010, no con un papel solitario sino integrado en el resto de la formación musical de viento aunque tomando un matiz protagonista en marchas como “Lágrimas del Alcázar” o “Canonjías”. Y otra vez son los Silverios, esta vez de la mano de Rita San Romualdo, quienes vuelven a hacer sonar la dulzaina en la Semana Santa de Segovia. Además de incorporar la dulzaina a la armonía del repertorio de la banda, Rita interpreta otras marchas del folclore popular de Luis Barreno, además de cuidar su herencia familiar con obras de su abuelo, Mariano San Romualdo. A continuación, Rita San Romualdo acompañada por su hermano Mateo San Romualdo al tamboril y Alejandro Estébanez al tamboril nos interpretarán:

  • Lágrimas del Alcázar
  • Canonjías (marchas para banda de cornetas y tambores)
  • Tradicional de Luis Barreno
  • Los Diez Mandamientos (Mariano San Romualdo)
  • Jota de Viernes Santo (Fernando Ortiz)

Son muchos los grandes dulzaineros de los que ha disfrutado la Semana Santa de Segovia. Actualmente también se pueden oír las dulzainas en Semana Santa acompañando al Santo Cristo de San Marcos y recientemente se vieron en la banda de cornetas y tambores titular de la Hermandad de Nuestra Señora la Soledad Dolorosa, que este año cumple el centenario de su primera salida en procesión.

Queremos guardar un recuerdo especial para el gran dulzainero, tristemente fallecido, Francisco Daniel Cabello Dimas, quien también hizo sonar su dulzaina acompañando a la Oración en el Huerto, así como dejarnos en su legado la marcha Pasión de un barrio.

Desde aquí, queremos dedicar este concierto a su memoria, así como a la memoria de José Luis Huertas San Frutos.